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¿Qué es un examen completo de los ojos con dilatación de pupilas?


Un examen completo de los ojos con dilatación de las pupilas es un procedimiento indoloro en el cual un oftalmólogo examina los ojos en busca de problemas de visión y enfermedades comunes de los ojos, muchos de los cuales no presentan signos tempranos de advertencia.

Los exámenes completos y periódicos de los ojos con dilatación de las pupilas pueden ayudar a proteger su vista y asegurar que estás viendo lo mejor posible.

El especialista en salud visual puede usar un lente de aumento especial para examinar la retina y la cabeza del nervio óptico en busca de signos de daño y problemas como retinopatía diabética, retinopatía hipertensiva, desprendimiento de retina, degeneración macular relacionada con la edad, miopía maligna, etc.

Un examen de los ojos con dilatación de las pupilas también permite al médico observar si se produjo algún daño del nervio óptico.

Qué incluye el examen completo
Un examen completo de los ojos con dilatación de las pupilas incluye dilatación, tonometría, examen del campo visual y Examen de agudeza visual.

  • Tonometría: Este examen ayuda a detectar el glaucoma midiendo la presión ocular. el oftalmólogo puede hacer una pequeña descarga de aire directa en el ojo o aplicar suavemente una punta sensible a la presión cerca del ojo o contra éste. Para este examen se le pueden aplicar gotas anestésicas en el ojo. La presión elevada es un posible signo de glaucoma.
  • Examen del campo visual: Este examen mide la visión lateral (periférica). Ayuda al oftalmólogo a saber si has perdido visión lateral, un signo de glaucoma.
  • Examen de agudeza visual: Esta tabla optométrica mide la calidad de la visión desde diferentes distancias.

La recuperación plena de la visión se experimenta entre 24 – 48horas, pudiendo a las 4 horas comenzar a realizar algunas tareas cercanas.

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Stargardt: una extraña enfermedad visual que no tiene cura


Aunque la degeneración macular es frecuente en personas de avanzada edad, en jóvenes también puede presentarse por razones hereditarias. Esta implica la progresiva pérdida de la visión central y cambios en el ojo como manchas o hemorragias.

La patología de Stargardt, también conocida como degeneración macular juvenil, consiste en una degeneración macular hereditaria que produce una disminución de la visión central. Así, de una forma progresiva y lenta, llega a generar una gran reducción de la agudeza de la vista. Por lo general, surge con cambios atróficos y manchas amarillas en el fondo del globo ocular. Asimismo, puede salir con hemorragias en la retina.

Si bien al principio se pensaba que las lesiones solamente se daban en la zona de la mácula, investigaciones han determinado algunas formas de la enfermedad en las que hay daños en otras zonas de la retina. De esta manera, en ciertos pacientes existen manchas amarillas o blancas más allá de la mácula y anomalías pigmentarias en la periferia. En estos casos, a la afección se le denomina “Fundus Flavimaculatus”.

Stargardt y antecedentes hereditarios

La enfermedad de Stargardt se hereda de manera autosonómica recesiva, es decir, ambos padres son portadores. Asimismo, habitualmente aparece entre los 8 y 14 años de edad.

Generalmente no va acompañada de alteraciones del sistema nervioso, así como es necesario diferenciarla de las anomalías maculares que se pueden producir como una consecuencia de las patologías metabólicas neurodegenerativas.

Recomendaciones

La aplicación de terapias de rehabilitación visual y la utilización de ayudas visuales pueden brindar excelentes resultados en el tratamiento de la enfermedad. Asimismo, los expertos aconsejan el uso de filtros, ya que estos contribuyen a mejorar la adaptación a la oscuridad y a retrasar el avance de la afección.

Por otra parte, la ingesta de vitamina A es contraproducente con la enfermedad de Stargardt, ya que puede ser tóxica parta los fotorreceptores y para las células del epitelio pigmentario que está en la retina.

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¿En qué consiste la opacidad del cristalino?


La opacificación del cristalino, es comúnmente llamada catarata. Esta enfermedad impide que la luz entre directamente a la retina y que se formen las imágenes correctamente.

La catarata surge en una estructura natural que tenemos dentro del ojo llamada cristalino, que es un lente natural totalmente transparente que ayuda a enfocar las imágenes hacia la retina.

Los síntomas de una persona con cataratas son: una visión cada vez más pañosa (una especie de neblina) y que todo se pone más opaco, como si faltara luz. Este problema se puede presentar en personas de cualquier edad, sin embargo, es después de los 60 años que generalmente comienza a dificultar la visión.

¿Cuál es el tratamiento a seguir? La catarata se trata solamente con operación y para esto existen varias técnicas, pero al final todas se resumen en extraer este lente y colocar uno artificial. Lo positivo de esta cirugía es que no necesita anestesia general ni hospitalización. La cirugía cuenta con alto nivel de seguridad y bajos índices de complicaciones. El tiempo de recuperación varía de acuerdo al tipo de técnica y cirugía que se practica y variando de tres días a tres semanas.

Existen distintos tipos de catarata:

  • Congénita
  • Traumática
  • Metabólica
  • La medicamentosa
  • La normal por la edad

Existen diversos mitos, por tanto es importante aclara que es falso:

  • Que la catarata duele
  • Que hay que dejarla madurar
  • Que no se requiere cirugía
  • Que existen tratamientos de gotas y vitaminas que eviten la formación de una catarata.

La catarata tiende a confundirse con otras enfermedades como manchas o nubes que puedan aparecer en los ojos, como el pterigión, una telita que crece frente al ojo, no adentro de él, como el caso e la catarata.

Por todo esto recomendamos incrementar los cuidados de la vista con una visita al oftalmólogo para detectar la presencia y la gravedad de una catarata, además de cualquier otro padecimiento que pudiera estar ocasionando una visión borrosa o alguna otra molestia.

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¿Qué hacer ante un “derrame” en la parte blanca de ojo?


La hemorragia subconjuntival, también denominada hiposfagma, es una situación frecuente en los servicios oftalmológicos. El motivo principal de la consulta es una mancha roja en la zona blanca del ojo.  La preocupación familiar aumenta si la hemorragia es de un gran tamaño aunque, en la mayoría de los casos, se trata de una situación sin complicaciones.

Dependiendo del tamaño de este “derrame”, puede haber cierto grado de molestia al parpadear. En algunas ocasiones, el paciente no es el primero en darse cuenta de la anomalía, sino que es otra persona. Esto se debe a que la hemorragia es poco sintomática, sin tener influencia en la visión.

La afección se diagnostica a través de una revisión simple por un oftalmólogo. Usualmente, no necesita ninguna exploración complementaria, ya que en la mayor parte de los casos consiste en una patología sin importancia. Sin embargo, hay una excepción en los pacientes que sufren alteraciones de coagulación sanguínea, ya sea por el consumo de medicamentos anticoagulantes o por una enfermedad sistémica.

Causas de la hemorragia subconjuntival

Hay diversas causas que pueden promover la aparición de la hemorragia subconjuntival, entre las que tenemos:

  • Traumatismos en zonas cercanas al ojo que, por efecto de extensión, lo afectan.
  • Inflamaciones locales en la conjuntiva– más conocidas como conjuntivitis– pueden generar hemorragias pequeñas.
  • Traumatismos oculares: este es el motivo más frecuente. En ciertos casos son tan triviales, que el mismo paciente les resta importancia. Por ejemplo, ocurre en situaciones como frotarse los ojos con fuerza desmedida.
  • Hemorragia conjuntival como producto de la menstruación.
  • Ruptura pequeña de una vena producto de una hiperpresión venosa brusca generada por tos convulsiva, estreñimiento intenso, gran esfuerzo físico, vómitos, entre otros.
  • Hipertensión arterial sistémica.
  • Aparición espontánea sin relación a ningún factor conocido.

Tratamiento para la hemorragia subconjuntival

El problema se soluciona de forma natural a través del proceso de reabsorción de la sangre, que demora de 2 a 3 semanas. Esto se debe a que la anomalía consiste en  un hematoma, como los que pueden darse en cualquier otra parte del organismo.

Por ende, generalmente no se requiere ningún tratamiento específico, aunque pueden aplicarse lágrimas artificiales para hidratar al ojo y reducir las molestias al parpadear. Cabe mencionar que solamente un oftalmólogo debe recetar estos fármacos.

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No uses lentes de contacto: pueden causar infecciones


La mala manipulación de los lentes de contacto puede causar una serie de infecciones. Entre estas, una de las más severas es la queratitis fúngica, que consiste en una infección de la córnea, la cual constituye la parte transparente que cubre el iris del ojo y la pupila. Este mal se desarrolla bastante rápido y, de no ser tratado, podría llegar a la ceguera.

Causas de la queratitis fúngica

El hongo que produce la queratitis fúngica se denomina “Fusarium”. Habitualmente está presente en el piso, el agua y en plantas, sobre todo en donde hay climas cálidos. Esta enfermedad puede surgir luego de una lesión en la córnea que implique material vegetal. Por ejemplo, se desarrolla luego de una contusión en el ojo con la rama de una palmera.

El trastorno también puede aparecer cuando pacientes con un sistema inmunológico débil sufren una exposición al hongo y al administrar de manera antihigiénica los lentes de contacto.

¿Qué síntomas produce la queratitis fúngica?

La queratitis fúngica muestra las siguientes manifestaciones:

-Reducción de la vista

-Dolor ocular

-Fotofobia (sensibilidad extrema a la luz)

-Lagrimeo excesivo

-Aparición de secreciones oculares.

Tratamiento para la queratitis fúngica

Para tener un diagnóstico certero de la queratitis fúngica, el oftalmólogo podría raspar suavemente el ojo para obtener una muestra pequeña y realizar una prueba para determinar si existe una infección. El especialista sabrá si la queratitis es fúngica, bacteriana o de otra naturaleza.

El tratamiento para esta afección oftalmológica generalmente incorpora la aplicación de gotas oculares anti fúngicas y fármacos de consumo oral. Si estos tratamientos no son suficientes para eliminar la infección, podría requerirse una intervención quirúrgica, incluyendo un trasplante de córnea.

En ciertos casos, esta cirugía corneal no será efectiva para recuperar la visión. Asimismo, si ocupas lentes de contacto, es de suma importancia manipularlos con cuidado, almacenándolos y limpiándolos correctamente para disminuir el riesgo de desarrollar una infección por queratitis.

Es importante que, de existir los síntomas descritos, consultes inmediatamente a un oftalmólogo: corres el riesgo de sufrir una ceguera permanente si la enfermedad no se trata a tiempo.

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Qué es el Tracoma


El tracoma es un tipo de infección crónica que afecta tanto la conjuntiva como la córnea. Puede afectar a todas las edades, pero afecta particularmente a niños pequeños. Comienza con los ojos rojos y aguados como en un ‘ojo rosado’. Una sola infección se cura sin tratamiento. Sin embargo, la re-infección es muy común.

Después de un mes o más, en la conjuntiva inflamada del párpado superior e inferior se forman protuberancias pequeñas de color rosado/grisoso, conocidas como folículos. El blanco del ojo (conjuntiva) se inflama un poco. La córnea también se marca y puede aparecer grisáscea en el borde de arriba, debido a la aparición de más vasos sanguíneos pequeños (pannus). La vista puede ser afectada por el pannus.

El resultado final de una inflamación severa de tracoma es un grado variable de cicatrización de la córnea y la conjuntiva, provocando que los párpados se inflamen y se engrosen (entropión: inversión del borde del párpado hacia dentro). Así la visión se reduce progresivamente.

El tracoma solo causa ceguera en comunidades donde la re-infección es frecuente por chlamydia u otra bacteria. Tales comunidades son generalmente pobres, superpobladas, con saneamiento inadecuado y poca agua, mala higiene personal y muchas moscas.

Los pacientes se pueden tratar con antibióticos – sulfanilamida (eg: triple sulfa) oralmente por tres semanas o con tetraciclina al 1%, en ungüento para ojos (tres o cuatro veces al día) aplicado en los ojos por seis semanas. Los signos agudos toman algunos meses en desaparecer, pero las cicatrices quedan para toda la vida.

El verdadero problema es prevenir la re-infección y reducir el nivel promedio de infección dentro de la comunidad. Esto se puede hacer aumentando el uso del ungüento de tetraciclina al 1% para ojos, especialmente entre todos los niños de edad escolar y pre-escolar durante un período largo, por ejemplo de seis meses. Un método recomendable es el de aplicar tetraciclina al 1%, dos veces al día, a todos los niños por una semana cada mes, continuando así por seis meses. Junto con esto, una medida importante – y tal vez más práctica – es lavar diariamente la cara a los niños. También lo es el suministro de agua potable, el control de las moscas y el saneamiento.

Los programas de control de la natalidad pueden ayudar a reducir la densidad en la población de niños que viven juntos y se re-infectan continuamente unos a otros con la enfermedad.

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¿Es posible dormir con los ojos abiertos?


Seguramente más de alguna vez has visto, y quizás te llamó poderosamente la atención, cómo algunas personas pueden dormir con los ojos abiertos. Aunque esto no es demasiado frecuente, tampoco ocurre en casos tan aislados como para no vivir la extraña experiencia de verlo alguna vez en la vida.

¿Pero alguna vez te has preguntado por qué hay personas que duermen así? Conozcamos la respuesta.

La imposibilidad de poder cerrar completamente los ojos, es decir, cubrir el globo ocular en su totalidad con los párpados, es una condición que recibe el nombre de Lagoftalmos o Lagoftalmia. Este término  proviene del griego lagoos, que significa liebre. Su uso para nombrar este fenómeno viene de la antigua creencia de que las liebres duermen con los ojos abiertos, quizás por el hecho de estar siempre en alerta.

La mayoría de los especialistas ven este problema más como un síntoma que como una enfermedad, ya que generalmente tiene una causa, como pueden ser algunas infecciones, traumatismos y parálisis faciales, enfermedades de la piel e incluso, procedimientos quirúrgicos como las cirugías estéticas mal realizadas. También puede ser provocado por enfermedades de la tiroides o pérdida de la tonicidad de los músculos faciales.

En condiciones normales, cuando el párpado se cierra cubre la superficie de los ojos con una fina película de lágrimas que protege la misma del polvo y otras partículas del ambiente, a la vez que los humedece y los mantienen sanos.

Particularmente durante tantas horas de sueño, la persona se expone a sufrir sequedad ocular, la cual puede resultar dolorosa y muy dañina para el mismo, además de que se expone a lesiones e infecciones que pueden provocar agentes patógenos o cuerpos extraños.

Existen varias formas para tratar esta problemática, algunas son solo soluciones parciales y otras son más drásticas. Entre las primeras está la aplicación frecuente de lágrimas artificiales con el objetivo de mantener la córnea húmeda, aunque en el caso de las largas horas de sueño es preferible emplear una pomada que extiende más su acción en el tiempo. También se han empleado gafas especiales que impiden que la película lagrimal se evapore durante el sueño.

Otra solución, en los casos en los que es factible, son las cirugías de diversos tipos. Una de ellas que resulta cuando menos curiosa, es la que emplea inserciones de oro o de platino en los párpados superiores, de manera que el peso que provocan tira de los mismos hacia abajo. Esto puede requerir frecuentes ajustes y no está exento de problemas derivados.

Sea cual fuere la solución posible, lo más importante es acudir al especialista una vez detectado el problema ya que a menudo suele ser síntoma de una enfermedad más perniciosa que puede manifestarse de esta manera en principio, y puede ser una vía efectiva para atajarla a tiempo.

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¿Cómo sueñan las personas ciegas?


Más de alguna vez nos hemos preguntado si las personas ciegas pueden soñar, ya sean de nacimiento o a causa de algún accidente o enfermedad. La respuesta obvia es SÍ, las personas con ceguera si pueden soñar, ya que el sueño no está relacionado con la capacidad de ver.

La verdadera pregunta es ¿Qué hay en los sueños de las personas ciegas?

Los sueños de las personas ciegas de nacimiento

Para que la explicación de qué y cómo sueñan quede más clara y fácil de entender, primero debemos definir qué es una imagen:

Una imagen es un conjunto de sensopercepciones que el ser humano dispone en un momento determinado. Lo lógico es que, entre esas percepciones, la visión proporciona la mayor parte de la información (dentro del conjunto de percepciones que poseemos), pero el resto de sensoperceptores están ahí colaborando en la creación de esa imagen.

Entonces, la vista ocupa el primer lugar. Los demás sensores se organizan en función de la vista, que aporta más información. Si la vista falta, el siguiente receptor de más alcance sería el oído y la imagen se constituye con el oído como primer referente, a continuación la sinestesia corporal y luego todos los otros sentidos. La sinestesia corporal de un ciego lo capacita para percibir que hay una persona frente a él sin necesidad de verlo, por poner un ejemplo.

Cuando un sentido se pierde, la imagen cuenta con menos capacidad de lejanía, pero los otros sentidos cobran más relevancia y componen la imagen a su manera. Por lo tanto, un invidente congénito sueña formas que su mente ha ido formado en su cerebro a través de todas las percepciones que ha recibido por vía de sus otros sentidos.

Tommy Edison, una persona ciega de nacimiento, aclara que sueña con olores y sonidos. Describe, por ejemplo, como en uno de sus sueños escucha un juego de béisbol y luego los gritos durante su séptimo cumpleaños. Pareciera ser una experiencia igual de lúcida, pero basada enteramente en el resto de los sentidos.

Como explica el doctor Rachel Vreeman, de la Universidad de Medicina de Indiana, la falta de imágenes en los sueños es una constante en los ciegos de nacimiento, y también en personas que pierden la visión antes de los 5 años, aunque existen excepciones muy ocasionales.

¿Y cómo sueñan los que perdieron la visión después de los 5 años?

En 1999, investigadores de la Universidad de Hartford analizaron los sueños de 372 personas ciegas. El estudio demostró que los sueños cambian en función de qué tan tarde en la vida la persona ha perdido la visión.

Por lo tanto, una persona que pierde la visión a los 7 años sueña con imágenes de manera muy ocasional, la mayoría de sus sueños carecen de imágenes. Sin embargo, alguien que pierde la visión más adelante en la vida, puede seguir teniendo sueños con imágenes vívidas durante muchos años más.

Algo interesante en aquellas personas que ya no ven imágenes en sus sueños, es que prácticamente no tienen actividad durante la etapa REM del sueño, lo que es un indicio más de que los ojos han dejado de intervenir en el sueño de la persona.

En el siguiente video Tommy Edison relata ciertos aspectos sobre sus sueños y nos ayuda a entender como son los sueños de los no videntes.

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Parásitos que pueden habitar en tus lentes de contacto


Si usas lentes de contacto, esta información te podría ser de ayuda, aunque también podría dejarte un poco preocupado. Si bien los lentes de contacto son muy útiles, al mismo tiempo requieren un cuidado que no todos están dispuestos a tener.

Este objeto está pegado a tu ojo, una de las zonas más sensibles y vulnerables del cuerpo. Es obvio que cualquier descuido puede dañarlo, pero no limpiar los lentes es simplemente muy peligroso. ¿La razón? Unas amebas que parasitan tus ojos.

La Acanthamoeba es un parásito que vive en el agua que sale de la llave, los ríos, arroyos, piscinas y duchas. Esta prácticamente en todos lados. Esta ameba se alimenta de las bacterias en la córnea, y los más expuestos a ellas quienes usan lentes de contacto.

Al comienzo causan dolor, y aunque los casos de infección no son tantos, la cura es dolorosa. Consiste en un lavado de ojo realizado por un oftalmólogo, a veces es necesario realizar un trasplante de córnea. En el peor de los casos, si el parásito está muy adentro del ojo, el paciente perderá la vista.

Para reconocer este parásito debemos tener en cuenta que causa dolor, picazón, visión borrosa y sensibilidad a la luz. Claro que para confirmar si realmente se está infectado hay que consultar con un médico.

A veces ocurre porque se lava el estuche con agua del grifo o bien al ducharse. Hay que tener en cuenta que el espacio entre el ojo y el lente es donde vive la ameba, y si tienes los lentes de contacto puestos por demasiado tiempo existe la posibilidad de que se llene de habitantes indeseados.

Un caso que salió a la luz es el de una chica taiwanesa que no se quitó los lentes por 6 meses, y las amebas se comieron sus ojos. En este período el oxígeno faltó en este espacio, lastimando el tejido epitelial y creando heridas donde surgieron bacterias, alimento ideal para la ameba.

Este es un caso extremo, pero realmente es posible que un parásito se instale en tu ojo si no lavas bien el estuche y los lentes, y además los usas por algún tiempo sin quitarlos.

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Flash de cámara puede detectar tumores infantiles


Gracias al flash de una cámara digital, unos padres descubrieron que su hijo padecía de cáncer de ojo, más conocido como retinoblastoma. Las pupilas del pequeño aparecían siempre blancas en las fotos domésticas tomadas por su familia. Aquella observación a tiempo ha salvado la vida del niño, según informa el Elite Daily.

Los padres del niño comenzaron a preocuparse por este fenómeno, por ello iniciaron una investigación con un grupo de compañeros de la universidad de Baylor en Texas, y otros científicos de Boston y Nueva York cuyos resultados han sido publicados en la revista científica Plos One.

Los autores de este artículo analizaron más de 7.000 fotos de nueve bebés con este problema y las compararon con imágenes de otros 19 menores sanos. Su conclusión fue que el denominado “ojo blanco” no siempre indica que se padezca este cáncer, aunque la leucocoria sí se presenta en sus primeras etapas.

El equipo de expertos en oftalmología comprobó que el tamaño de los tumores se puede prever en función de la concentración de color que se dé en cada ojo. Como señalan los responsables de este hallazgo, “la frecuencia de leucocoria puede correlacionarse con la gravedad clínica del retinoblastoma”.

El aporte de estos investigadores, basada en un método tan sencillo como barato, será muy útil en los países en vías de desarrollo, donde se produce la mayoría de muertes por este cáncer, que se manifiesta hasta que los niños cumplen cinco años. Con el tratamiento adecuado, la tasa de supervivencia está por encima del 95%; sin él, la proporción baja hasta la mitad.

Se  recomienda mucha prudencia si se observa que los ojos de un menor salen blancos en un retrato. Esta anomalía la puede haber ocasionado distintas patologías: cataratas, retinopatía del prematuro, una persistencia de vascularización fetal, un retinoblastoma y otras todavía menos comunes, como la enfermedad de Coats, según aclara la doctora Sonia Viver, especialista en vítreo-retina, también de la Clínica Barraquer. Pero también puede ser debida, sencillamente, a un reflejo por el flash de la cámara.

Gracias al trabajo de estos padres, se ha constatado que las cámaras amateurs y los teléfonos móviles son dispositivos válidos para detectar la leucocoria, un signo del cáncer más común en los ojos de los niños.

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