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¿Qué es la Distrofia de Fuchs?

La distrofia de Fuchs es una enfermedad progresiva que afecta la córnea, es decir, la cúpula transparente que cubre el iris y la pupila del ojo. Esta cumple un papel importante a la hora de ver, ya que ayuda a enfocar la luz que entra en el ojo.

Esta condición disminuye las células específicas que forman la capa interna de la córnea, llamadas células endoteliales. Estas células son claves para el procesamiento de agua que conforma la estructura de las células de la córnea.

Cuando las células endoteliales se reducen, el procesamiento de agua no es adecuado y el fluido comienza a acumularse. El tejido de la córnea se hace más espeso, causando que la córnea se hinche y se nuble, perdiendo así su transparencia cristalina.

También podemos observar en esta condición, el crecimiento de unas protuberancias en la córnea similares a las gotas de rocío, llamadas “guttata”, en la capa inferior de la capa de células endoteliales, también conocida como membrana de Descemet.

Al ser una enfermedad progresiva, con el tiempo, los cambios en las células de la córnea pueden interferir con la vista. La condición puede causar la formación de un tejido de cicatrización de la córnea, que debe ser extirpado quirúrgicamente o podría generar una ceguera.

Las mujeres generalmente son más vulnerables a esta enfermedad, que afecta a personas entre los 50 y 60 años de edad, aunque en ocasiones aparece antes, durante la adultez.

Generalmente, los síntomas pueden incluir:

  • Visión borrosa o nublada;

  • Resplandor alrededor de ciertos objetos (especialmente las fuentes de luz).

  • Halos alrededor de determinados objetos.

  • Reducción de la agudeza visual.

  • Disminución en la capacidad de discernir contrastes.

  • Dificultad en conducir de noche.

  • Fluctuaciones en la visión, especialmente temprano en la mañana. Sin embargo, a medida que la enfermedad avanza, estas variaciones se vuelven más persistentes durante el día.

  • Dolor en el ojo, si la condición es más avanzada y se han formado ampollas.

La distrofia de Fuchs, por lo general, se desarrolla en dos etapas. La primera etapa, llamada estadío 1, puede no producir síntomas, o sólo síntomas leves. Durante esta fase, la hinchazón de las células de la córnea ocurre, habitualmente, en la mañana y tiende a aclararse a medida que avanza el día.

Una vez que la enfermedad ha progresado hacia la segunda etapa, o estadio 2, la visión ya no mejora durante el transcurso del día. Las personas pueden experimentar dolor y sensibilidad a la luz. Las condiciones climáticas, como la humedad, pueden empeorar la condición.

El diagnóstico suele ser más fácil durante las primeras etapas de la enfermedad, cuando la córnea ha sufrido menos daños, sin embargo los cambios en el tejido son todavía visibles. El médico puede diagnosticar la distrofia de Fuchs durante un examen con lámpara de hendidura.

Los exámenes adicionales que se pueden hacer abarcan:

  • Paquimetría que mide el espesor de la córnea.

  • Examen microscópico especular que permite mirar la delgada capa de células que recubre la parte posterior de la córnea.

  • Examen de agudeza visual.

No es posible detener el cambio en el tejido de la córnea, por lo que el tratamiento de la distrofia de Fuchs se centra en hacer frente a sus síntomas y al dolor asociado con esta. Debido a que parte del problema subyacente, especialmente en las primeras etapas, es la acumulación de líquido, el médico puede recomendar tratamientos que ayuden a una mayor evaporación de agua, como la exposición al aire caliente y seco.

El médico también puede prescribir ungüentos, gotas, o lentes de contacto terapéuticos. En casos muy avanzados, generalmente se recomienda un trasplante de córnea u otro tipo de procedimiento quirúrgico.

El siguiente video nos ayudará a entender de manera más simple de que se trata esta condición.

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¿Qué es una laceración de la córnea?

Esta condición consiste en un corte directo en la córnea, es decir, la ventana transparente en la parte delantera del ojo. La mayoría de las veces es causada por un elemento filoso que entra con gran fuerza en el ojo. Un ejemplo podría ser una herramienta metálica de mano.

Una laceración de la córnea es más profunda que una abrasión, porque el corte atraviesa la córnea parcial o totalmente. Si la laceración de la córnea es lo suficientemente profunda, pasará a través de la córnea completamente causando una ruptura del globo ocular y un subsecuente desgarramiento externo del mismo.

Esta condición es una lesión muy grave, y requiere atención médica inmediata para prevenir una pérdida severa de la visión. Pueden llegar a ser muy ser dolorosas, alarmantes e incómodas.

En caso de que el ojo haya sido lesionado, lo primero que debemos hacer es lo siguiente:

  • Coloque un protector sobre el ojo cuidadosamente. La parte inferior de un vaso de cartón delgado, puesta y sujetada alrededor del ojo, puede servir como escudo hasta que se reciba atención médica.
  • NO enjuague el ojo con agua.
  • NO remueva el objeto atascado en el ojo.
  • NO frote o presione los ojos.
  • Evite el uso de aspirina, ibuprofeno u otros antiinflamatorios no esteroides. Estos medicamentos adelgazan la sangre y pueden aumentar la hemorragia.
  •  Después de haber protegido el ojo, asista a un médico inmediatamente.

En general, La laceración corneal es fácil de tratar. Además, los ojos son una de las partes del cuerpo con más rapidez de curación. Con un poco de cuidado, tu córnea lacerada puede mejorar en cuestión de días.

En el siguiente video podremos observar una laceración de la córnea a través de una técnica oftalmológica, en donde el oftalmólogo cubre el ojo con un líiquido que resalta en color amarillo las imperfecciones en el globo ocular.

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La córnea: Enfermedades que pueden afectarla

La córnea es la parte frontal transparente del ojo que cubre el iris, la pupila y la cámara anterior. Junto con la cámara anterior y el cristalino, refracta la luz y es responsable de dos terceras partes de la potencia total del ojo y ayuda a proteger el ojo de gérmenes, polvo y otros materiales dañinos. En los humanos, el poder refractivo de la córnea es de aproximadamente 43 dioptrías.

 Las enfermedades de la córnea son variadas y pueden causar dolor y pérdida de la visión. Entre ellas podemos encontrar errores de refracción, alergias, infecciones, lesiones, distrofias (condición en que algunas partes de la córnea pierden transparencia debido a la acumulación de material turbio).  El tratamiento de las enfermedades de la córnea incluye medicinas, trasplante y cirugía láser.

 Queratitis punteada superficial

Esta  enfermedad consiste en que las células de la superficie de la córnea mueren a causa de una infección vírica o bacteriana, sequedad de los ojos, exposición a los rayos UV (luz solar, lámparas solares o arcos de soldadura), la irritación por el uso prolongado de lentes de contacto o una reacción alérgica. También puede ser el efecto secundario de la administración de vidarabina.

Se siente dolor en los ojos, que se tornan llorosos, sensibles a la luz e inyectados de sangre, y la visión puede ser ligeramente borrosa. Cuando los rayos ultravioleta causan esta enfermedad, los síntomas generalmente no aparecen hasta al cabo de varias horas y duran unos días. Cuando un virus provoca este proceso, el ganglio linfático que se encuentra delante de la oreja puede estar inflamado y doloroso.

Casi todas las personas que padecen esta enfermedad se recuperan por completo. Cuando la causa es un virus, no se necesita ningún tratamiento y la recuperación suele completarse en 3 semanas. Cuando la causa es una infección bacteriana, se recurre a los antibióticos y cuando es debida a la sequedad de los ojos o los rayos UV, se aplica un tratamiento con pomadas y lágrimas artificiales.

 Úlcera de la córnea (úlcera corneal)

Esta condición es una perforación de la córnea, generalmente debida a una infección provocada por bacterias, hongos, virus o la Acanthamoeba. En otras ocasiones, es consecuencia de una herida. Cuando los párpados no se cierran correctamente para proteger el ojo y humedecer la córnea, pueden aparecer úlceras debidas a la sequedad y la irritación.

Las bacterias (en general los estafilococos) pueden infectar y ulcerar la córnea cuando el ojo ha sufrido una herida, haya entrado en él un cuerpo extraño o esté irritado por las lentes de contacto. Los hongos pueden causar úlceras de crecimiento lento. En muy raras ocasiones, la deficiencia de vitamina A o de proteínas puede producir una ulceración de la córnea.

Las UC producen dolor, sensibilidad a la luz y una mayor secreción de lágrimas. Puede aparecer un punto blanco amarillento de pus. En ciertos casos, las úlceras aparecen sobre toda la córnea y pueden penetrar en profundidad y cierta cantidad de pus puede acumularse además detrás de la córnea. Cuanto más profunda es la úlcera, más graves son los síntomas y las complicaciones.

Las úlceras de la córnea pueden cerrarse con un tratamiento, pero pueden dejar como secuelas un material turbio y fibroso que causa cicatrización e impide la visión. Otras complicaciones incluyen las infecciones persistentes, la perforación de la córnea, el desplazamiento del iris y la destrucción del ojo.

Infección por herpes simple

La manifestación inicial de la infección corneal por herpes puede parecer una infección bacteriana leve porque los ojos están ligeramente doloridos, llorosos, rojos y sensibles a la luz. La inflamación de la córnea nubla la visión. Sin embargo, la infección por herpes no responde a los antibióticos, como haría una infección bacteriana, y suele empeorar cada vez más.

Con mayor frecuencia, la infección produce solo ligeros cambios en la córnea y desaparece sin tratamiento. En muy raras ocasiones, el virus penetra profundamente en la córnea, destruyendo su superficie. La infección puede ser recurrente, dañando aún más la superficie de la córnea. El virus del herpes simple también puede provocar un incremento en el crecimiento de los vasos sanguíneos, empeoramiento de la visión o pérdida total de la misma.

El médico puede recetar un fármaco antivírico como la trifluridina, la vidarabina o la idoxuridina, que en general se recetan en forma de pomada o solución que se aplica sobre el ojo varias veces al día. A veces, para contribuir a acelerar la curación, el oftalmólogo tiene que raspar suavemente la córnea con un bastoncito con punta de algodón para eliminar las células muertas y las dañadas.

Infección por herpes zoster

El herpes zoster es un virus que crece en los nervios y puede diseminarse por la piel, provocando lesiones muy típicas. Esta enfermedad no necesariamente afecta al ojo, incluso aparece en la cara y la frente. Pero si la división oftálmica del quinto nervio craneal (nervio trigeminal) resulta infectada, esta infección probablemente se extienda hacia el ojo.

Esta infección produce dolor, enrojecimiento e hinchazón de los párpados. Una córnea infectada puede hincharse, resultar gravemente dañada y desarrollar cicatrices. Las complicaciones más comunes de la infección corneal incluyen el glaucoma permanente y la falta de sensibilidad cuando se toca la córnea.

Cuando el herpes zoster infecta la cara y amenaza el ojo, el tratamiento precoz con aciclovir administrado en forma oral durante 7 días reduce el riesgo de complicaciones oculares. Los corticosteroides, generalmente en forma de gotas, también pueden resultar de gran ayuda. Las gotas de atropina suelen utilizarse con frecuencia para mantener la pupila dilatada y ayudar a evitar que aumente la presión ocular.

Queratitis ulcerativa periférica

 Esta enfermedad consiste en una inflamación y ulceración de la córnea que suele aparecer en personas que padecen enfermedades del tejido conectivo como la artritis reumatoide. Esta condición empeora la visión, aumenta la sensibilidad a la luz y produce la sensación de que un cuerpo extraño está atrapado en el ojo.

Entre las personas que padecen artritis reumatoide y queratitis ulcerativa periférica, alrededor del 40% mueren tras 10 años de la aparición de la queratitis ulcerativa periférica, a menos que se sometan a un tratamiento. Los tratamientos con medicamentos que inhiben el sistema inmunitario reducen el índice de mortalidad a un 8 por ciento en 10 años.

 Queratomalacia

La queratomalacia (xeroftalmía, queratitis xerótica) es una enfermedad en la que la córnea se seca y se vuelve opaca debido a una deficiencia de vitamina A, proteínas y calorías en la dieta. La superficie de la córnea muere y pueden aparecer úlceras e infecciones bacterianas. Las glándulas lagrimales y la conjuntiva también se ven afectadas, lo que deriva en una inadecuada producción de lágrimas y sequedad de los ojos.

La ceguera nocturna (visión muy deficiente en la oscuridad) puede desarrollarse debido a una deficiencia de vitamina A. Las gotas o pomadas con antibiótico pueden ayudar a curar las infecciones, pero es aún más importante corregir la falta de vitamina A con suplementos vitamínicos o bien solucionar la desnutrición con una dieta enriquecida o con suplementos.

Queratocono

 El queratocono es un cambio gradual de la forma de la córnea, que acaba pareciéndose a un cono. La enfermedad comienza entre los 10 y los 20 años. Uno o ambos ojos pueden verse afectados, lo que produce grandes cambios en la visión y exige frecuentes cambios en la prescripción de gafas o lentes de contacto.

Los lentes de contacto suelen corregir los problemas de visión mejor que las gafas, pero a veces el cambio de la forma de la córnea es tan intenso que las lentes de contacto no pueden ser utilizadas o bien no consiguen corregir la visión. En casos extremos, puede ser necesario realizar un trasplante de córnea.

Queratopatía ampollar

La queratopatía ampollar es una tumefacción de la córnea que aparece con más frecuencia en los ancianos. En casos excepcionales, la queratopatía ampollar tiene lugar tras una cirugía de los ojos, como la de cataratas. La tumefacción produce ampollas llenas de líquido sobre la superficie de la córnea que pueden romperse, causando dolor y disminuyendo la visión.

La queratopatía ampollar se trata reduciendo la cantidad de líquido en la córnea mediante soluciones salinas o lentes de contacto blandas. En muy raras ocasiones, es preciso hacer un trasplante de córnea.

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Jóvenes con astigmatismo pueden sufrir queratocono

El ojo tiene una forma circular, es por eso que lo llamamos “globo ocular”. Sin embargo, con el paso de los años y por falta de colágeno, puede adoptar una forma cónica o parecida a un balón de fútbol americano. Al adquirir esta morfología irregular, la luz no se puede refractar en todos los meridianos del ojo. Esto da origen al astigmatismo.

El astigmatismo puede ser congénito y corregirse de manera natural con la mayoría de edad, aunque en algunos pacientes puede no ser así. De esta manera, se convierte en un factor de riesgo para sufrir queratocono.

Para los oftalmólogos, cualquier cambio igual o superior a 0,5 dioptrías que se manifieste durante la adolescencia o que los defectos refractivos sean mayores en un ojo, son antecedentes que se deben mantener en cuenta porque pueden ser los primeros síntomas del queratocono.

El queratocono es una alteración del globo ocular donde se produce un adelgazamiento progresivo de la zona central o paracentral de la córnea. Es la primera causa de trasplante corneal en pacientes jóvenes.

Esta condición es hereditaria aproximadamente en un 25% de los casos. También hay casos relacionados con alergias oculares o frotamiento continuo de los ojos. En el resto de las situaciones, se manifiesta de forma esporádica, ligado a patrones complejos de herencia que aún se siguen investigando.

Si bien no existen medidas preventivas frente a esta enfermedad, hay tratamientos para frenarlo si su detección ha sido temprana. También existen formas leves que no producen alteración visual y que solo se diagnostican con estudios topográficos.

La población de mayor riesgo son los niños, adolescentes y jóvenes, por lo que es importante promover las revisiones oculares entre estos grupos de edad.

Se recomienda que los familiares directos de los pacientes con queratocono, pese a no estar aparentemente afectados, se sometan a examen visual, ya que podrían ser propensos a la enfermedad.

 

 

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¿Cuándo es necesario un trasplante de córnea?

El trasplante de córnea, también llamado “queratoplastia”, consiste en el reemplazo de parte o de todo el tejido de la córnea por otro injerto donado.

La córnea es uno de los lentes del ojo que se ubica en la zona anterior y externa de este. Está en contacto directo con el medio ambiente y se protege con el párpado y las lágrimas. Por este motivo, es una estructura bastante vulnerable ante traumatismos, inflamaciones e infecciones.

En este sentido, el trasplante de córnea se realiza en los casos donde el tejido corneal pierde su transparencia, obstruyendo una visión apropiada. Esto es habitual en pacientes que han sufrido infecciones o inflamaciones que generan cicatrices en la córnea, así como por enfermedades degenerativas que cambian su estructura.

Asimismo, la intervención se indica en deformaciones corneales relevantes – como el queratocono -, lesiones traumáticas con pérdida de estructura o inflación de los tejidos corneales que no cuentan con tratamiento efectivo.

Para el trasplante de córnea, cada centro especializado que realiza esta operación tiene su propia lista de espera.

En la cirugía, se extrae la córnea del paciente y se reemplaza por la córnea sana donada. Para esto, se adhiere en el ojo del receptor a través de una suturación al borde que queda de la córnea una vez sacada su parte del centro. La operación se hace con instrumentos quirúrgicos de gran precisión.

La intervención es breve, durando alrededor de una hora. Generalmente, después de dos horas de reposo, el paciente puede regresar a su hogar. En relación a cuánto tardará a reintegrarse a sus laboras habituales, va a depender del tipo de actividad que haga. Sin embargo, en unas semanas ya podría llevar a cabo su vida normal.

En Estados Unidos se realizan unas 40 mil cirugías anuales, arrojando bajos porcentajes de rechazo al trasplante. Las manifestaciones que indican una anomalía son enrojecimiento, dolor y reducción de la vista. Ante estos síntomas, es importante acudir a la brevedad a una consulta oftalmológica.

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Primeros Auxilios para lesiones del ojo

En Chile, los traumas oculares representan el 3% de las consultas en los servicios de urgencia. Asimismo, son los responsables de 1/3 de los casos de ceguera unilateral en la primera década de vida, constituyendo el 90% de estas lesiones prevenibles.

La mayoría de los traumas oculares suceden en el lugar de trabajo, en juegos infantiles y en actividades deportivas. También son recurrentes en accidentes de tránsito.

Existen diversos factores externos que pueden generar una lesión visual. Las complicaciones pueden causar discapacidad y deterioro en la calidad de vida de las personas. Por este motivo, la prevención es una medida primordial.

En las actividades de construcción industriales y agrícolas hay medidas básicas en relación al uso de implementos de seguridad, como las antiparras. Asimismo, hay que evitar la utilización de armas blancas y el consumo desmedido de alcohol, ya que podría contribuir a estos accidentes.Por otra parte, un tratamiento correcto en una lesión del ojo inmediatamente después de un accidente puede prevenir la pérdida de la vista.

De acuerdo a las distintas emergencias, existen diversas precauciones:

  • Partículas en los Ojos: No frotarse el ojo. Levantar el párpado superior sobre el inferior, permitiendo a las pestañas inferiores restregar las partículas fuera de la parte interna del párpado superior. Parpadee varias veces y deje que el ojo mueva la partícula fuera. Si ésta permanece dentro del ojo, mantenerlo cerrado y buscar ayuda médica.

  • Cortes de ojo y párpado: Buscar ayuda médica inmediatamente. No intentar lavar el ojo ni remover algún objeto incrustado. Nunca aplicar presión al área lesionada o al párpado, tampoco frotar.

  • Golpe en el Ojo: Aplicar inmediatamente una compresa de hielo para reducir el dolor y la inflamación. Un ojo negro y visión borrosa pueden ser signos de algún daño interno, en ese caso, visitar al oftalmólogo inmediatamente.

  • Quemaduras por Químicos: Mojar el ojo con agua inmediatamente y usar los dedos para mantenerlo tan abierto como sea posible. Poner la cabeza debajo del lavamanos, ducha, o echar agua suavemente en el ojo desde un recipiente por lo menos durante quince minutos. Mueva el globo ocular las veces que pueda para lavarlo. No vendar.

Es importante recordar que primeros auxilios es un tratamiento inmediato que es dado “primero”, hasta que la ayuda médica experimentada esté disponible.

Fuente: Salud.com

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¿Cómo funciona la cirugía Lasik?

Diversos pacientes se preguntan cómo funciona la cirugía Lasik. Ante esta interrogante, te contamos sobre los instrumentos utilizados, el procedimiento y las enfermedades tratadas con esta técnica.

La cirugía Lasik es una técnica ambulatoria, durando solo algunos minutos. En algunos casos, el cirujano podría administrar al paciente un sedante leve por vía oral antes de realizar la intervención. Aunque la operación es relativamente rápida, es un proceso bastante delicado, por lo que es de suma importancia que la lleve a cabo un profesional altamente calificado y con un equipo apropiado. También es relevante asistir con un acompañante al centro de cirugía, con quien se debe retornar al hogar.

Previo a empezar con la cirugía Lasik, se administrará en los ojos unas gotas anestésicas, de modo que no se experimente ninguna molestia durante la operación. El especialista solicita al paciente que se recueste para comenzar con la cirugía. Una suerte de retén se pone debajo de los párpados, para que se mantengan abiertos. Por lo general, esto no es tan incómodo como se piensa.

Después, ya comenzando con la intervención en sí, se levanta una fina capa de tejido de la cornea con un instrumento denominad microqueratomo, para luego aplicar láser en el interior de la misma, modificando su curvatura según las dioptrías que se deben corregir. En esta etapa, el cirujano solicitará al paciente que fije la visión en una luz central, a modo de garantizar una correcta actuación del láser.

Por último, el tejido corneal, gracias a su adherencia natural, se vuelva a poner en su posición de inicio, sin requerir puntos.

Posterior al procedimiento, se debe descansar un momento. Al someterse a la cirugía de los dos los el mismo día, por lo general, se empieza a trabajar en el segundo globo ocular de manera inmediata luego del tratamiento del primero.

La cirugía Lasik puede utilizarse para los errores de refracción, es decir: miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia. No obstante, es necesario realizar una evaluación previa para saber si se es candidato a la intervención. Aprovecha de hacerte un prechequeo gratuito solicitando tu hora aquí

 

 

 

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Estudio vincula a la aspirina con la degeneración macular

El consumo frecuente de aspirina podría aumentar el riesgo de degeneración macular relacionada con la edad, de acuerdo a un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Wisconsin, en Estados Unidos. Pese a que los resultados requieren mayor investigación, su publicación causó alarma en los consumidores de aspirina.

Según investigaciones recientes las personas deberían estar atentas a que la aspirina, uno de los fármacos con mayor uso en el mundo, podría causar efectos adversos y provocar la degeneración macular asociada a la edad.

La luz de alerta por el consumo de este medicamento, vendido y consumido sin necesidad de receta médica, viene de los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Wisconsin, en Estados Unidos. Los profesionales realizaron un seguimiento a casi 5 mil pacientes, hombres y mujeres mayores de 43 años de edad, durante 2 décadas.

Aunque las posibilidades de aumentar el riesgo de padecer degeneración macular producto del consumo constante de aspirinas aún son pocas, la recomendación es no automedicarse ni tomar estos medicamentos sin prescripción médica. Esto, especialmente al considerar que habitualmente se insta a tomar la aspirina de manera regular, para mantener la salud del corazón.

¿De qué se trata esta enfermedad?

La degeneración macular asociada a la edad es una patología ocular degenerativa muy frecuente que afecta a un área de la retina, la mácula aparece a medida que se cumplen años impidiendo la visión central directa, imprescindible en actividades cotidianas como leer, conducir o identificar a personas y objetos.

Cómo prevenirla

Un estudio publicado en la revista especializada Archives of  Ophtalmology confirmó que las mujeres mayores de 50 años que habían tomado al menos dos raciones a la semana de pescados ricos en ácidos grasos Omega 3 durante su vida, consiguieron disminuir hasta en un 40 por ciento el riesgo de desarrollar la enfermedad.

La alimentación es otro de los aspectos que puede influir positivamente en la prevención de la degeneración macular asociada a la edad.

Puesto que el cuerpo humano no puede fabricar ni sintetizar los ácidos grasos Omega 3 a diferencia de otro tipo de grasas, su inclusión en los hábitos alimenticios cotidianos en forma de pescados como salmón, sardina, trucha o atún, beneficiarán a largo plazo a la salud ocular por sus efectos antiinflamatorios, antiescleróticos y antitrombóticos.

Consulta más información sobre cómo prevenir haciendo clic aquí.

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Lo que debes saber del envejecimiento del ojo

Las células del cristalino carecen de regeneración: por ende, es el órgano que se deteriora de manera más rápida. Al transcurrir el tiempo, la mayor parte de las personas padecen problemas visuales como las cataratas o la vista cansada, situaciones que ocurren por el veloz desgaste de esta parte del globo ocular.

Las manifestaciones iniciales del deterioro ocular surgen aproximadamente desde los 45 años, cuando se pierde la elasticidad del cristalino. La consecuencia más habitual es la dificultad para ver de cerca, patología que se denomina presbicia y que afecta a cerca del 95% de la población mayor de 50 años.

Salud visual en la vejez

Los ojos son además el órgano en el que primero se evidencian los síntomas del envejecimiento, según expertos de la Clínica Baviera, en Madrid, España.

El cristalino “es una de las partes del ojo que más pronto y rápido se deteriora”, esto es debido a que, “a diferencia de la piel, sus células no se regeneran”. Este deterioro “ocasiona que la mayoría de la población con edad avanzada, sufra vista cansada y cataratas“, sostienen.

No basta esperar que se presenten dificultades para ver. A partir de los 40 años, un control anual con el oftalmólogo puede ayudar incluso a detectar patologías que podrían estar avanzando silenciosamente. Las visitas periódicas al oftalmólogo “permiten detectar problemas de salud y tratarlos para que no afecten la calidad de vida“, subrayan los expertos.

Aceleración del deterioro visual

La edad no es el factor exclusivo que apresura el proceso de envejecimiento de los ojos. Otra incidencia relevante en este aspecto es la sobreexposición a los rayos ultravioleta del sol, ya que el daño es acumulativo y puede producir cataratas.

Otra zona del ojo que puede sufrir los efectos del sol es la retina. Por este motivo, los oftalmólogos aconsejan cuidar los ojos con lentes de sol homologados, para evitar el avance de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

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Conoce la enfermedad que no te deja ver de noche

Ver de noche es un desafío extra para todos. La ausencia de luz nos dificulta ver de noche, sin embargo en algunos casos esto llega a una verdadera ceguera nocturna o nictalopía, que puede tener como causa la falta de vitamina A, entre otros factores que te contaremos a continuación.

La enfermedad conocida como nictalopía se define como la dificultad o imposibilidad de ver con poca luz, algo que por lo general se le llama ceguera nocturna. La razón biológica es que las células sensitivas de la luz (bastones) ubicadas en la retina, funcionan mal o están atrofiadas.

Enfermedad degenerativa

En muchos casos se trata de una enfermedad de nacimiento, pero por lo general es el síntoma de otra enfermedad ocular, siendo la más común la retinitis pigmentosa. Esta enfermedad a la vista es una incapacidad de los bastones para captar o responder a los estímulos lumínicos, un problema que avanza gradualmente.

Falta de vitamina A

Aunque e menos frecuente,  las personas que no consumen suficiente vitamina A pueden tener problemas para enfocar objetos durante la noche. La ausencia de esta vitamina causa un trastorno en la retina y provoca también resequedad ocular. La vitamina A, también llamada retinol, es primordial para la visión cuando oscurece, ya que estimula la sensibilidad de la luz que posee la retina.

Algunas fuentes vitamina A son: las verduras de hojas verdes, huevos y productos fabricados con leche entera. El tipo más común de provitamina A es el betacaroteno, presente en las zanahorias, Brócoli y espinacas, entre otros alimentos.

Entre otros causantes de la ceguera nocturna está la miopía, un problema refractivo que complica enfocar objetos desde lejos. Afortunadamente, esta es una de las enfermedades visuales con mejor pronóstico para una cirugía Lasik.

Para más información sobre vitaminas, nutrición y salud visual, te recomendamos el siguiente artículo: ¿Por qué las vitaminas A, C y E son tan necesarias para la vista?

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