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Que un niño tenga uno o ambos ojos rojos es uno de los motivos más habituales de consulta pediátrica y oftalmológica. En las urgencias de pediatría es la primera causa de consulta por problemas oculares, sobrepasando a los que tienen asociación con la pérdida de la vista.

El ojo rojo puede surgir a cualquier edad y, en conjunto con otros síntomas como el lagrimeo, lagañas abundantes o picazón, genera en los padres una gran preocupación.

Entre las enfermedades oculares, se deben diferenciar entre dos segmentos: las infecciones y no infecciosas. Hay veces en que las manifestaciones son evidentes. Por ejemplo, un menor que padezca un resfrío y ambos ojos rojos o dos días de fiebre, podría sufrir una infección. No obstante, un niño que tenga solo un ojo rojo con dolor luego de jugar en la playa, seguramente tiene un grano de arena bajo el párpado. Al ser todas estas suposiciones, es de suma importancia que un oftalmólogo evalúe al infante a la brevedad.

Enfermedades más habituales

Las conjuntivitis son las patologías más frecuentes que causan ojo rojo en los niños. Por lo general, son procesos benignos. La más común es de procedencia vírica. En la mayor parte de los casos, comienza con un ojo rojo y, después de unos días, también se enrojece el otro.

Al surgir una conjuntivitis bacteriana, además del ojo rojo, aparece una secreción purulenta que puede “pegar” los ojos del niño. Ante esto, los globos oculares deben ser lavados de forma frecuente con suero fisiológico y aplicar gotas antibióticas, según las indicaciones del especialista.

Asimismo, existen las conjuntivitis alérgicas, que se desarrollan especialmente en niños desde los cuatro o cinco años de edad. El menor experimenta picazón, fotofobia y lagrimeo.

 

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