Los párpados y parpadeos se están convirtiendo en valiosos aliados del diagnóstico médico.
Aunque nos suele pasar inadvertido, al igual que la respiración, el parpadeo es una acción que estamos realizando todo el tiempo y posee características, funciones y aplicaciones insospechadas.

En los humanos, el parpadeo no sólo tiene la misión de proteger y humedecer la córnea, sino que está asociado también con los estadios iniciales y finales del procesamiento de la información visual, incluso imaginaria

El movimiento reflejo de los párpados se puede inducir por estímulos de diferentes modalidades sensoriales, esto es, táctiles, acústicos y visuales. El cierre reflejo de los párpados es, probablemente, el movimiento más rápido que se puede hacer a nivel orgánico.

Parpadeamos unas 15 mil veces al día y cada parpadeo dura en promedio unas tres décimas de segundo», explica el doctor en Ciencias Biológicas Diego Golombek.

xa0Un indicador de la concentración mental
La frecuencia del parpadeo tiene que ver con lo concentrados que estemos. Los pilotos de aviación o de autos, por ejemplo, parpadean menos cuando están en situaciones que requieren mucha atención, e incluso todos reducimos esta frecuencia si estamos leyendo o haciendo cálculos aritméticos», añade Golombek.

Otro hecho curioso descrito por el Doctor es que “en el cine podemos controlar de manera inconsciente el momento del parpadeo y así no nos perdemos nada importante«, mientras que «los parpadeos de los espectadores suelen estar más o menos sincronizados y tienden a ocurrir cuando en la película pasan cosas poco interesantes».

Aliados médicos
Un estudio danés sugiere que el análisis de los depósitos de colesterol alrededor de los párpados puede ayudar a evaluar el riesgo cardiovascular de una persona.

La mitad de los pacientes que tienen estos bultitos grasos amarillos sobre la piel alrededor de los párpados y denominados xantelasma, tienen niveles normales de colesterol, por lo que los investigadores creen que la acumulación de colesterol en el párpado quizá sea, un indicador de riesgo cardiaco.

Fuente: Vanguardia.com

 

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